viernes, 28 de agosto de 2009

UNA BODA EN DICIEMBRE

-Me siento afortunado- declaró Bill.

Harrison levantó la vista de su pastelito. Reflexionó sobre la mala suerte de casarse con una mujer con un cáncer en estado avanzado.

-Por lo de volver a encontrar a Bridget -se explicó Bill-. Estuve a punto de no acudir a esa reunión. No me imagino mi vida de no haber ido.

-Las cosas que nos suceden y que nunca sabremos que no nos sucedieron -dijo Harrison.

-Las historias inexistentes.

-Ese minuto adicional que dedicas a buscar en el maletín que te hace llegar tarde al punto donde un tractor machacó a otro coche en lugar de al tuyo. Harrison mordió el pastelito de mantequilla y pensó en su próximo análisis de colesterol.

-La mujer que no conociste porque no encontró taxi para llegar a tiempo a la fiesta de la que tú tuviste que marcharte temprano -añadió Bill-. Mirándolo así, cualquier vida es una serie de historias inexistentes.

-Simplemente no sabemos que existen -opinó Harrison.


UNA BODA EN DICIEMBRE
Anita Shereve

1 comentario:

  1. ¡Y tanto que la vida esta llena de historias que podian haber pasado y han pasado de largo sin que nos hayamos enterado!
    Lastima que algunas que hemos vivido no se hubiesen quedado en ese taxi que no llego a tiempo.

    Me quedare con las miles de historias que si hemos vivido y que nos hacen que existamos.

    Saludos. Alosia.

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Una voz fuerte no puede competir con una voz clara, aunque esta sea un simple murmullo.
Confucio