lunes, 1 de enero de 2018

UN NUEVO AÑO


Primeras horas de 2018.

Primeras horas de este nuevo año del que tú no serás partícipe.

Como tantas otras veces he tenido que mirar tu esquela para cerciorarme de que es verdad que ya  no estás, que ya no podré pasear contigo junto al mar, que ya no podremos tomar un café mientras charlamos de nuestras vidas, nuestros sentimientos y nuestras familias.

Hoy, en este comienzo de año, cuando he visto la foto que tu familia eligió para tu despedida, mi corazón que llevaba cuarenta y cinco días desgarrado por fin se ha roto del todo y las lágrimas desbordan mis ojos inundando el teclado del portátil mientras en la televisión suenan canciones del pasado para dar la bienvenida a este nuevo comienzo que no podré compartir contigo.

Te hecho de menos como nunca hubiera imaginado, no tengo claro como puedo afrontar el no tener tu cariño, tu respeto y tu apoyo incondicional. No puedo perdonarme el no haberme despedido de ti, el no haberte dicho lo importante que eras en mi vida, aunque estoy convencida de que lo sabías al igual que yo sé que lo fui para ti. Creo que querías protegerme y no causarme dolor y por eso no le diste importancia a tu estado, o quizá no quise leer entre lineas una muda llamada, igual que no comprendí que habías venido a despedirte, por miedo a que si lo hacía el fin sería real.

Siento que me he comportado como un avestruz que esconde su cabeza creyendo que lo que no ve no existe, como si con ello pudiera evitar tu partida, como si renunciando a nuestra amistad pudiera conseguir que siguieras en este mundo acompañando a quienes más te querían y tanta falta les hacías.

Conociéndote sé que si en algún momento me has echado de menos ya me has perdonado por ello, pero lo difícil es que yo me perdone.

Ahora, lo que de verdad necesito es lanzar mis palabras a ese espacio infinito por el que tu viajas esperando que se crucen en tu camino y tus ojos brillen por un instante al encontarse con ellas.

Quizás así un día aparezcas en mis sueños y mi alma se apacigüe dejando de buscar tus letras una y otra vez.

Quizás así sea capaz por fin de despedirme de ti al final del túnel y acercarme al árbol del borde del camino en el que sé que siempre estarás para mi.
 






lunes, 5 de enero de 2015

CARTA A LOS REYES MAGOS

Queridos Reyes Magos:

Como cada año os escribo mi carta y os pido mis deseos para esta noche mágica en la que nos obsequiáis con vuestros presentes.

Este año también he sido buena, quizá no tanto como en años anteriores a decir de algunos, pero es lo que tiene el hacerse mayor, que aprendes a priorizar, a decir "no" y a pensar más en las necesidades propias que en las ajenas. Aún así he intentado ayudar a los demás y ser solidaria en este tiempo que tanta falta les hace a algunos y el que casi me siento una privilegiada .

Mi primer deseo es como siempre para mi familia, alguna sorpresa les encantaría, no es necesario un gran regalo, ya sabemos que tenéis mucho trabajo y somos muchos para repartir; además como sabéis ya pasó por aquí antes el Olentzero y nos dejó también sus presentes. En cuanto al regalo de cada uno lo dejo a vuestra elección porque ya les conocéis a todos perfectamente y estoy segura de que acertaréis.

En cuanto a mí, me encantaría que me obsequiaseis con un trabajo más asiduo, pero sé que eso no abunda y hay mucha gente que lo necesita más que yo, así que como siempre os pido un poquito de magia, unas chispitas de colores de esas que repartís cada año y que hacen ver la vida en tonos brillantes y que mantengan a mi familia como hasta ahora.

Como siempre junto al belén os dejo unas copitas de licor, unos vasitos de leche y unos mazapanes, para los camellos prepararé una palangana con agua y un poco de heno, espero que repongais fuerzas con ello para seguir vuestro camino y que como cada año dejéis en su lugar un riquísimo roscón para endulzar el desayuno.

Besos mágicos para los tres.



PD:  Mi querido Baltasar:
Como siempre esta parte de la carta es sólo para tí, como ya sabes eres 
mi rey mago especial ( perdona, mi REY MAGO especial, así, con 
mayúsculas), el guardián de mis sueños, ese al que le pido todos mis 
deseos secretos, los que necesitan una magia tan fuerte e intensa que 
quizá jamás se puedan realizar.

Ya te habrás imaginado que te voy a pedir lo mismo de todos los años (ya sabes que soy muy cabezona y no pierdo jamás la esperanza) haz lo que puedas, sé que la magia es distinta de los milagros,  pero confío en que juntando la magia de muchos años...

También quiero agradecerte todos los regalos que me has hecho hasta ahora. Ya sabes que a veces me enfadé un poco contigo porque no entendía muy bien tus presentes, como aquella vez que me regalaste una cuerda de esparto y pillé tal mosqueo que casi la tiro a la basura (menos mal que me di cuenta a tiempo de que era para ayudarme a salir de las arenas movedizas en las que me estaba hundiendo); o aquella otra en la me dejaste un transportador circular (esa vez ya tardé menos en darme cuenta de que debía aprender a ver las cosas desde otro ángulo). Sin embargo con la escalera enseguida comprendí que debía subir más arriba para poder ver las cosas con mayor claridad; y este año, que decir, me siento aún en las nubes recordando tu regalo especial, ese que no esperaba y llegó de improviso con sabor a chocolate.


Ahora más que nunca espero con ansiedad tu presente y deseo haber sido 
lo suficientemente buena como para que sea tan maravilloso como el del año 
pasado, por eso dejo mi sorpresa a tu intuición y sueño con que llegue en 
cualquier noche oscura para llenar mis días de colores.

Besos llenos de sueños sólo confesables para ti.

                                                  Mar.